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La suerte del colista: el Hércules dispara 40 veces para marcar un gol

El Hércules ha empezado la Liga con dos derrotas en casa que le han dejado colista del grupo 2 de Primera RFEF. Un arranque que ha encendido pronto el malestar alrededor de un equipo supuestamente construido para mirar hacia arriba, pero que, en cambio, arrastra problemas para gobernar los partidos de inicio y una preocupante fragilidad defensiva, además de otro defecto anunciado desde el verano: le cuesta un mundo hacer gol.

Los números en solo dos jornadas son contundentes. El Hércules ha realizado 40 disparos, 13 de ellos a puerta, para marcar un solo tanto. Es el segundo equipo que más remata de todo el grupo, únicamente por detrás de otro gigante, el Real Zaragoza (49), y comparte con los aragoneses el primer puesto en tiros entre los tres palos.

La falta de pólvora, advertida desde la pretemporada, agrava un inicio marcado también por la endeblez defensiva

Pero su porcentaje de acierto es de solo un 2,5%. Un gol cada 40 intentos. Solo tres equipos presentan un dato peor. El Europa y el Teruel todavía no han marcado y el Zaragoza, con un tanto en 49 disparos, se queda en el 2%. Entre los conjuntos que ya han visto portería, solo el cuadro aragonés ha necesitado más remates que el Hércules para hacer un gol.

Más que puntería

El Hércules llega. Otra cuestión es cómo, cuándo y qué consigue con ello. Reducir el cero de seis a la mala suerte sería dejar fuera buena parte de lo visto sobre el campo.

Los blanquiazules han sido mejores durante tramos amplios de sus dos partidos, pero tampoco han conseguido mandar sobre ellos. En las primeras partes, con marcador a cero, se ve un equipo dubitativo que, a partido abierto, parece tener mucho menos peligro que el rival. En las segundas partes, abajo en el electrónico y con el reloj encima, surge otro Hércules que se abalanza sobre el área contraria.

El problema es que esos momentos de superioridad herculana se han saldado con goles encajados (el de Flakus en el minuto 80 ante el Murcia, o el de Kamate sobre la bocina este domingo). Los jugadores blanquiazules han permitido que los rivales siguieran vivos cuando parecían sometidos, y han pagado demasiado caro sus concesiones.

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La comparación con el Real Murcia ofrece gran contraste. Los pimentoneros llevan seis goles con 26 disparos, ocho de ellos a puerta. Han rematado 14 veces menos que el Hércules y han marcado cinco tantos más. Su acierto alcanza el 23,1%, frente al 2,5% blanquiazul.

También el Atlético Madrileño, rival de los alicantinos este fin de semana, ha convertido cuatro de sus 23 disparos tras las dos primeras jornadas. El Real Jaén suma cinco goles con 21 tiros y el Ibiza, cuatro con 24.

Un problema anunciado

La falta de gol no es nueva. Ya fue una constante durante la pretemporada, cuando el equipo mostró capacidad combinativa y llegada, pero enormes dificultades para convertir ese volumen ofensivo en goles. Es, incluso, un problema con reminiscencias del año pasado.

Desde verano Beto Company defendió el proceso y destacó la generación de ocasiones. Incluso después de perder contra el Murcia insistió en la misma idea. Si el equipo era capaz de volver a meterse tantas veces en el área y mantener aquel volumen de ataque, terminaría ganando muchos más partidos.

De momento no ha ocurrido. En honor a la verdad, tampoco se han jugado mucho más partidos, sino solo uno más, contra otro rival de los más potentes de la categoría. Pero esta oportuna aclaración no cambia un hecho, tan prematuro como cierto, y es que más que con preocupación, entre la afición ya se habla con derrotismo.

El club conocía además esa carencia antes de que cerrase el mercado. El Hércules exploró opciones para reforzar el ataque, pero acabó la ventana sin incorporar ningún delantero y mantuvo la nómina que ya tenía. Ahora no queda otro remedio que encontrar la solución dentro.

Dos jornadas no permiten sacar conclusiones definitivas, menos en una competición tan dinámica, pero 180 minutos de juego y 0 puntos sumados dan un primer diagnóstico nada tranquilizador. Hay que cambiar.

Fuente original: www.sport.es →