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Giménez saca el machete en el Deportivo: tras la senda de Lasarte, Coloccini y Colotto

Hubo un tiempo en el fútbol español, no hace mucho, que todo equipo que se preciase debía tener un defensa sudamericano, ya fuese argentino o uruguayo, que aunase dureza, liderazgo y aptitudes defensivas para comandar al grupo desde atrás. Eran líderes espírituales, conectores con la grada y prolongaciones del banquillo en el campo que hacían de contrapunto y valladar. El Deportivo no fue el más prolijo en estas apuestas, pero tampoco escapó a esta tendencia. Han pasado los años y el fútbol es otro, pero ahora le toca sacar el machete a José María Giménez en vez de a Martín Lasarte. Y eso, viniendo de la grada de Riazor, es todo un honor.

Y es que el club coruñés, entre que se pasó unos años en el barro y ha tenido una querencia en los últimos años por el mercado europeo, había dejado de cruzar el Atlántico, aunque fuese de manera figurada. En la época de Fernando Soriano solo Hélton Leite y Juan Gauto, con nacionalidades o perfiles muy alejados de ese central que traza una línea y levanta y empuja a un equipo. José María Giménez, quien llega cedido por el Atlético de Madrid y quien será presentado este jueves, tiene el currículum más exitoso de los pocos que han pisado A Coruña y cumple ese perfil. Martín Lasarte, Schurrer, Coloccini, Colotto... Todos con una huella innegable en Riazor, pero con unas vitrinas no tan rebosantes como el defensa de Toledo que acaba de desembarcar en Abegondo.

Hubo algunas apuestas anteriores o casi coetáneas como Cívico, Acevedo o Loureiro, pero Martín Lasarte es un futbolista que tiene un lugar central en el ideario popular blanquiazul de los años 80 y 90. Por su firmeza defendiendo, por su conexión emocional con la gente, por esa frase que le dijo Arsenio en Sevilla y porque a nadie le han pedido con tanto cariño e insistencia desde una grada que sacase el machete. Solo con el tiempo futbolistas como Marchena han disfrutado de tal privilegio. Al principio le puede resultar extraño a quien venga de fuera, pero no deja de ser ese privilegio.

Ni siquiera jugadores como Schurrer, Coloccini o Colotto tuvieron esa suerte. Mayor protagonismo en los dos últimos, que se relevaron en el Dépor y que fueron muy queridos por la grada, cuando el equipo ya empezaba a bajar el listón. El primero ganó una liiga, los otros dos jugaron en Europa y hasta en Segunda. Todos en la era Lendoiro.

El turno del charrúa

Ahora le toca a Giménez, ya con 31 años y que en su día fue uno de los mejores centrales del continente, ganarse ese reclamo de Riazor. Es contundente, conoce el oficio, tiene carácter y entrega y sabe jugar y mandar en diferentes contextos. Lo ha demostrado con el Atlético y con Uruguay. Solo debe sobreponerse a los problemas físicos que le persiguen y ganar en protagonismo en A Coruña. Riazor le espera con la garganta preparada.

Fuente original: www.sport.es →