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La tormenta perfecta que ha llevado al Deportivo a ser el gran animador del mercado: así dio un golpe encima de la mesa

Ya pasó hace un año cuando el Deportivo siendo un club de Segunda División fue capaz de rechazar una oferta de 30 millones más cinco en variables del Sporting de Portugal por Yeremay. Entonces muchos actores del fútbol español repararon en lo que se estaba cocinando en A Coruña y en Riazor y este verano no han podido dejar de mirar. Salvo Madrid, Barcelona y Atlético, si hay un club que ha acaparado focos y conversaciones es el Deportivo. Sin vender a nadie importante, más de 20 millones en pago de traspasos y nombres en su plantilla como Aubameyang, Angeliño, Leo Román, Adama Traoré, Marc Casadó o José María Giménez. ¿Cómo es posible este poderío del Deportivo, un recién ascendido, cuando el resto del fútbol español vende hasta balones, como dijo Joaquín Caparrós hace unos 20 años en Abegondo en el inicio de las vacas flacas? Las claves de una tormenta perfecta que ha ido paso a paso, que ha sido muy pensada y ordenada.

Deuda cero

El Deportivo ha pasado de ser el club con el mayor concurso de acreedores del fútbol español a ser una entidad con una salud económica envidiada, apoyada sin duda en el músculo financiero de Abanca. La entidad bancaria pasó de máximo acreedor (le prestó 45 millones en 2017 para pagar su deuda con Hacienda) a principal accionista cuando el club se iba a Segunda B. Lo sostuvo en el barro, mientras iba acumulando más deuda con su dueño, sobre todo porque pretendía proteger su inversión. Así el Deportivo dejó atrás el capitalismo popular de 1992 para tener un dueño con más del 70% del accionariado. Eso sí, estaba conectado al respirador y seguía vivo, que no era poco. Juan Carlos Escotet se fue comprometiendo personalmente con la entidad y, sin ser dejar de ser un activo del banco, tomó decisiones con y sin el excel en la mano. Asumió la presidencia en 2024, dijo que los deportivistas verían "a sus nietos" en el club y preparó al club para el salto al fútbol profesional.

El primer paso fue cerrar de manera adelantada el concurso de acreedores entre 2023 y 2024 con unos 20 millones que se añadían a la deuda. Para entonces el Dépor ya solo tenía compromisos con Abanca. Antes de ascender a Segunda y para evitar estar en causa de disolución, según los parámetros de LaLiga, preparó una operación de reducción y ampliación de capital con la que la entidad bancaria le condonaba los 70 millones que le debía y, además, le metía otros 35 en caja para sufragar, en parte, la reforma de Abegondo. El Dépor habia pasado de las telarañas a tener la caja fuerte a rebosar. Eso sí, los títulos de los pequeños accionistas habían pasado a valer centímos y Abanca tenía el 99% del accionariado. Con este movimiento, había ido más allá de la deuda cero. Y eso, cuando hay que enfrentarse al límite salarial en Primera División, es básico. Nada le lastraba, llegaba liviano, flotando, con la mochila libre de piedras.

Poco dinero comprometido

Aunque Juan Carlos Escotet es ambicioso, el Deportivo llegó a Primera antes de tiempo, porque tenía un plan a cuatro o cinco años, aunque eso no significa que no se preparase. Su volumen de límite salarial no estaba lastrado en la categoría de plata por grandes traspasos y solo había inversión en sueldos, como por ejemplo el de Yeremay. Aun así, era muy asumible para una Primera División en la que todo se dispara: ingresos, gastos... Su último límite salarial en Segunda fue de 13,25 millones de euros y en la máxima categoría iba a irse con tranquilidad hasta los 40 y se aguarda que sea bastante más. Ahí, sin deuda, con capacidad para generar ingresos y amortizar en el tiempo, hay un colchón y mucho margen para trazar un plan a medio plazo que puede ser impactante de inicio, pero que tiene sentido y busca una inversión con la mirada erguida. Un ejemplo es el pago de cláusula de rescisión de Leo Román de nueve millones. El club coruñés la irá computando en sus cinco años de contrato en una cantidad a añadir a su sueldo de cada temporada. No le contabiliza entera de inmediato. Así con Jensen, Ede...

Aumento de ingresos

Uno de los grandes caballos de batalla silenciosos de los últimos años ha sido el aumento de ingresos. Las camisetas de Aubameyang proliferan como setas en A Coruña, hay un aumento de zonas VIP en el estadio ante el que una parte de la grada tuerce el gesto, existe una apuesta hostelera paralela, se han buscado nuevas alianzas económicas y el aumento de los precios de los abonos ha sido fuerte (entre el 34y el 68%, según la grada) a la par que contestado. No es que el Dépor no deba, es que además tiene que ingresar y demostrar que puede hacerlo y aumentar esta partida. Así LaLiga verá su potencial, en este sentido, y le permitirá gastar. Ayuda también en este apartado, que aunque sea una ciudad pequeña, siempre ha sido una entidad mediática y con tirón en los pinchazos televisivos. Ese detalle supone un aumento en la partida de ingresos, al igual que subir posiciones en la tabla de Primera División. Tirón y rendimiento, igual a más dinero.

Financiación

Muchos clubes se vuelven locos para encontrar fuentes de financiación y el Dépor la tiene en casa. De hecho, hubo un tiempo en el que Juan Carlos Escotet dudaba de la necesidad de acogerse al fondo CVC cuando Abanca ya podía surtirle, pero acabó viendo otras bondades en el acuerdo de LaLiga. Más allá de el dinero condonado y de que convirtió la deuda en cenizas en 2024, el club coruñés metió en ese momento 35 millones en caja y hace unos meses otros 30. Justificaba este paso para enjugar, de nuevo, deuda pasada y para la construcción de la nueva ciudad deportiva, pero las reglas de LaLiga le permiten utilizar una parte de ese dinero para aumentar el nivel salarial (25% del importe de la cifra de negocio cada año). Pero no vale con hacerlo de un día para otro, se debe afrontar con tiempo para ir inyectándolo mercado a mercado. Es como una caldera que va necesitando carbón de manera continua y con tiempo. El máximo accionista ha expresado su intención de acudir a las ampliaciones de capital que sean necesarias para que el Dépor vuelva a ser un club importante en España y Europa.

Los tempos del mercado

El Deportivo contemplaba este mercado como un mensaje en sí mismo y como una apuesta a medio plazo. Si pretendía estar unos años en Primera e incluso mirar hacia arriba, debía poner ya los cimientos deportivos. Era una especie de plan quinquenal. Fichaba para varios años, así las amortizaciones serían también más asumibles. Empezó diciéndole al resto de rivales que no venía de paso al pagar la cláusula de Leo Román y después se puso a hacer apuestas importantes de futuro como Asp-Jensen, Amatucci o Bright Ede para más adelante empezar a convencer a veteranos que parecían inalcanzables como Aubameyang, Angeliño o Adama Traoré. Algunas operaciones tenían un alto componente emocional y otras hubo que dejarlas madurar durante mucho tiempo, como la del extremo catalán. La traca final llegó con dos futbolistas que solo podía fichar el último día de mercado, cuando las opciones se reducen, el fútbol español está ahogado y los clubes de origen están dispuestos a afrontar gran parte de sus sueldos. Así desembarcaron José María Giménez y Marc Casadó con el último viento que supone ese efecto llamada que ha generado el gran inicio de Liga del Dépor y de Aubameyang. Dinero, visión, plan, oportunidades, tempo... Todo ha sido salido redondo para que se desatase esta tormenta perfecta.

Fuente original: www.sport.es →