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Análisis del mercado del Sporting: más fondo de armario para el "ascenso", aciertos y algunas contradicciones

Un total de veinticuatro jugadores para ir "a por el ascenso" con el Sporting de Gijón, objetivo verbalizado por José Riestra, presidente ejecutivo. Veintidós de ellos tienen contrato con el primer equipo. Once fichajes y diez salidas. Luego está el ‘caso’ de Andrés Cuenca, que cuenta con dorsal del filial —llevará el número 44— para dejar espacio a eventuales incorporaciones, ya que el club ha dejado cierto remanente para el mercado de invierno. Pero, en realidad, no solo es jugador de pleno derecho del primer equipo, sino que además es una pieza clave en los esquemas de Nicolás Larcamón. Y uno más: el defensa Iker Martínez, que llevará el número 26 y a quien el club ya reconoce ese "estatus" de jugador profesional. Martínez, de 21 años, y a quien Larcamón ve más como zaguero derecho que como lateral o carrilero y ha colocado en esa línea de tres centrales, es el duodécimo fichaje.Porque Orlegi Sports ha llevado a cabo, al final, una importante renovación: once fichajes y un nuevo entrenador, Nicolás Larcamón, en su proyecto en el Sporting. Todo ello en el verano más relevante para la organización, a tenor de la altura de sus expectativas y después de cuatro años de sinsabores deportivos que han deteriorado su credibilidad.

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Frente a ese rumbo irregular, el club vuelve a contar con un gran respaldo social, en la enésima muestra de que el mayor capital de la entidad sigue siendo su afición, que no necesita incentivos: son ya 23.409 abonados. Y la cifra sigue creciendo cada día. Con estos mimbres y después de verbalizar que su meta es el ascenso, Orlegi Sports se juega en su quinta campaña en Gijón gran parte de su reputación. ¿Hay plantilla para el ascenso? Esa es la gran pregunta que se hace ahora el entorno del Sporting tras un verano muy intenso, en el que el grupo se ha coordinado y ha exhibido un mayor control del mercado, con incorporaciones fuera del foco, como Nikita Iosifov, Aimar Duñabeitia o Alejo Sarco.

Todos ellos están rayando a un nivel alto en este sobresaliente arranque de competición, con siete puntos de nueve posibles y sin haber encajado un solo gol. La fotografía de la plantilla insinúa un equipo más compensado y maduro. Pero también muestra carencias y riesgos, sobre todo en los laterales, casi desnudos —Guille Rosas y Pablo García están solos—, o en la apuesta por Andrés Ferrari, aún lejos de regresar a la competición y por quien se hizo un enorme esfuerzo financiero, de 500.000 euros, en un movimiento que parece más pensado para el futuro y que presenta algunas contradicciones en la narrativa. Pero también destacan varios aspectos positivos. Ha caído de pie el entrenador, Larcamón, para muchos un gran desconocido, pero que está demostrando una notable capacidad de adaptación a la competición y al entorno, además de rigor. También está destacando por su manejo del vestuario, con mucha mano izquierda para mantener enganchada a toda la plantilla y superar la venta de Dubasin, en el que probablemente haya sido el capítulo más negro del verano.

También ha dejado entrever el verano, extenuante para el club y sus estructuras, cierta falta de una línea clara y convincente de actuación. Todo comenzó con la abrupta salida de Borja Jiménez, a quien se había situado como líder del proyecto. También llamó la atención el momento elegido para el despido de Gerardo García, jefe de scouting, después de completar un mercado que tanto a nivel interno como de puertas hacia fuera consideran excelente. El gran ‘pero’ ha sido, sin duda, la venta de Dubasin a Osasuna por unos cuatro millones de euros, una cantidad que el club ha recibido al contado.Aunque el delantero hizo todo lo posible por salir, mostrando públicamente su voluntad de jugar en Primera División y abandonar el proyecto, el grupo se había comprometido previamente con la afición a mantener a sus estrellas. Incluso llegó a asegurar que, en caso de producirse una salida, se solicitaría la cláusula de rescisión. Pero, a las pocas semanas y debido a la enorme presión del ‘Pingüino’, viró e incumplió su palabra.El balón, de nuevo, será el que dicte sentencia.

Fuente original: www.sport.es →