Así será la toma de posesión de Joan Laporta
Joan Laporta ganó las elecciones a la presidencia del Barça el pasado 15 de marzo. Desde entonces, ejerce de presidente electo. Ha sido habitual en muchos de los partidos del primer equipo, en todos los del Spotify Camp Nou, y en algunos jugados por las secciones, pero no ha podido realizar funciones de representación ni tampoco tomar decisiones. Ello ha sido, y es, cosa de Rafa Yuste, que ocupó la presidencia cuando su buen amigo Laporta dimitió para presentarse a la reelección.
Por Estatutos y para evitar que unos meses cuenten como una temporada, Laporta, que ha estado en contacto permanente con Yuste durante todo este tiempo, no puede tomar posesión de su cargo hasta el próximo 1 de julio. En ese día se está trabajando ya desde varios departamentos del club azulgrana. Lo primero que tendrá lugar ese 1 de julio será una reunión de la junta directiva en las oficinas del club.
Primero, renunciarán al cargo los actuales directivos para más tarde ser nombrado presidente Joan Laporta. Él nombrará después a los miembros de la que será su junta directiva durante las cinco próximas temporadas. Estarán los directivos que formaron parte de la lista electoral y también los que han seguido gobernando el club estos meses. Estos últimos deberán ser ratificados por los socios compromisarios del club azulgrana en una futura Asamblea. capturengo.org
Tras la reunión de la junta directiva y ya con Laporta como presidente, tendrá lugar un acto institucional en el que estarán invitadas diversas autoridades, entre ellas los presidentes del Barça que siguen vivos. El acto está pensado que se haga en el Auditori 1899 y el presidente azulgrana realizará un discurso en el que marcará las líneas maestras de su nuevo mandato.
La última toma de posesión de un presidente del club azulgrana, la de Joan Laporta en el año 2021, se hizo en el Spotify Camp Nou. Eran tiempos de pandemia del coronavirus, por lo que tuvo que hacerse al aire libre y con menos invitados de los que se hubiese querido. Los asistentes tuvieron que ir con mascarilla. La toma de posesión del próximo 1 de julio será muy diferente a aquella.
La gran decisión de Gvardiol
Se avecinan días decisivos en el futuro de una de las piezas más codiciadas del verano. A sus 24 años, Josko Gvardiol afronta un verano que puede marcar un punto de inflexión en su carrera. El defensa más caro de la historia (el Manchester City pagó 90 millones por su fichaje) tiene que tomar una decisión: renovar con el conjunto 'sky blue' o cambiar de aires.
El defensa ha sido ofrecido a varios equipos, pero ahora mismo el Real Madrid es el club que puja con más fuerza por hacerse con sus servicios. Mourinho ha pedido un futbolista que pueda actuar tanto de central como de lateral izquierdo de carácter defensivo. Con ese perfil aparecen dos nombres que encajan a la perfección: el ya mencionado Gvardiol y Calafiori.
Por ahora los blancos centran sus esfuerzos en el croata, que cuenta con una oferta de renovación del Manchester City que implicaría una subida de sueldo significativa. El equipo inglés se enfrenta a una reconstrucción total tras la salida de Pep Guardiola. Futbolistas importantes dejarán el equipo, pero la intención es convertir al defensa croata en uno de los estandartes de esta nueva etapa.
Gvardiol sabe que cuenta con las dos opciones y que tendrá que tomar una decisión, pero el City no piensa regalar al futbolista en ningún caso. Más allá de los 90 millones que pagó en su momento al RB Leipzig hace tres años, el conjunto inglés es consciente del valor de mercado del jugador.
Por si fuera poco, el Real Madrid reveló sus cartas públicamente con la famosa oferta de 150 millones de euros por Julián Álvarez. Toda Europa sabe que los blancos tienen dinero para gastar, por lo que las negociaciones no serán ni mucho menos sencillas para el equipo que preside Florentino Pérez.
La última temporada de Gvardiol ha estado marcada por la fractura de tibia que sufrió en enero y que le apartó de los terrenos de juego hasta el mes de mayo, provocando que se perdiera los encuentros decisivos del curso. En total, el internacional croata disputó 25 partidos, marcando dos goles y repartiendo cuatro asistencias.
El futbolista del City se ha destacado siempre por su velocidad en carrera, sus aptitudes para la salida de balón tanto desde el pase como desde la conducción y su productividad ofensiva. En las tres temporadas que lleva por ahora en Manchester suma 122 partidos, 13 goles y 7 asistencias.
"El Barça de Cruyff me generaba emociones que me conectaban al fútbol"
Martí Cifuentes (Sant Cugat del Vallès, 1982) lleva más de dos décadas recorriendo el mundo con la maleta y el cuaderno siempre a punto. Del Sabadell a la Championship inglesa, pasando por Suecia, Noruega y Dinamarca, el entrenador catalán ha construido una carrera singular, lejos del foco mediático pero con una coherencia futbolística que le permitió ganarse el respeto allá donde ha ido y acabar en el Leicester City. Su etapa en el King Power Stadium finalizó antes de lo previsto y él lo ha aprovechado para descansar, empaparse de fútbol, viajar y aprender. A la espera de emprender una nueva etapa profesional, habla con SPORT con la serenidad de quien sabe muy bien quién es y cómo entiende el fútbol. Un entrenador que creció viendo al Barça de Cruyff y que recuerda sin titubear qué fue lo que le atrapó de aquel equipo: "Me generaba emociones que me conectaban al deporte".
¿Cómo está?
Bien, la verdad. Es una etapa diferente. Hacía muchos años que no paraba y el hecho de haber podido volver a Barcelona, después de muchos años viviendo en el extranjero, y pasar tiempo con la familia viendo mucho fútbol, es un momento para aprovecharlo.
¿Qué ha aprendido en estos últimos meses en los que ha podido parar?
Primero, a reflexionar sobre las últimas etapas. He viajado de país en país cambiando de liga prácticamente cada dos o tres años, así que al final intentas hacer balance y aprender de todo. Es un tiempo que te permite hablar con otra gente, ver muchísimo fútbol, tanto entrenamientos como partidos. He estado viajando. El mundo del entrenador evoluciona muy rápido y ha sido un momento que hemos aprovechado, tanto yo como mi staff, para discutir mucho e intentar estar preparados para lo que pueda venir.
No ha sido una temporada fácil para usted. Su etapa en Leicester City empezó bien, con tres victorias en cuatro jornadas, pero acabó antes de lo previsto.
Es una pena, porque Leicester es un club con mucha historia en Inglaterra. Ganó la Premier en 2015, la FA Cup en 2020, la Community Shield, ha jugado competiciones europeas... Pero sabíamos que llegábamos en un momento difícil: las restricciones financieras, una posible deducción de puntos como al final fue el caso, y una situación complicada a nivel deportivo, con dos descensos en los anteriores tres años... Era una etapa acordada con el club como año de transición, con el objetivo de estabilizar el equipo y dar paso a jugadores jóvenes con talento y nivel. El equipo empezó muy bien, pero a partir de noviembre empezamos a sufrir con lesiones y con jugadores que, públicamente, ya habían anunciado antes de nuestra llegada que no querían continuar, que buscaban otros retos, ya fuera porque llevaban muchos años en el club o porque no querían estar en la Championship. La realidad es que estuvimos prácticamente siempre en zonas de play-off, y cuando nos fuimos el equipo cayó: creo que solo consiguieron dos victorias en los últimos 20 partidos y esto explica el descenso tan brusco en la clasificación.
¿Cómo se explica que en solo 10 años un club haya pasado de ganar la Premier a descender a la tercera categoría del fútbol inglés?
Son muchos factores. Ganar aquella Premier fue una gesta que nadie esperaba, en una liga con clubes de presupuestos enormes. El Leicester era un club admirado en todas partes por su gestión y el tipo de fichajes que hacía: jugadores poco conocidos como Kanté, Vardy o Mahrez que daban el salto a la élite mundial. Es difícil de explicar en su totalidad. Yo solo puedo valorar el tiempo que estuve allí: un club con muchísima historia, instalaciones espléndidas, una afición extraordinaria que en los últimos años lo ha pasado muy mal. Nosotros fuimos para iniciar esa reconstrucción y volver a la Premier League, que era el objetivo a medio plazo.
"Falta conciencia de lo que implica un proceso. Los primeros dos años de Cruyff en el Barça fueron muy complicados. Pep Guardiola no ganó ningún título en su primer año en el City. Y Klopp tampoco lo tuvo fácil en el Liverpool"
Entrenador
¿Los clubes deberían tener un poco más de paciencia con los entrenadores?
El tiempo es lo que menos hay en el fútbol y todos somos conscientes de los riesgos y a lo que nos exponemos. Los resultados mandan, y cada victoria te da tiempo y confianza: de la propiedad, de la afición y también de los jugadores, que se sienten más cómodos y crecen a través de las victorias. Pero si analizas la historia, por ejemplo los primeros dos años de Cruyff en el Barça fueron muy complicados. Pep Guardiola, seguramente el mejor entrenador de la historia, no ganó ningún título en su primer año en el City. Klopp en Liverpool tampoco tuvo unos primeros años fáciles. Falta conciencia de lo que implica un proceso, de que hay situaciones que simplemente requieren tiempo. También entiendo que a veces es más fácil cambiar a un entrenador que a 25 jugadores, pero yo soy un gran defensor de los procesos.
Ha comentado en más de una ocasión que creció viendo al Barça de Cruyff. ¿Qué le atrapó de su filosofía?
Los que éramos de esa generación y estábamos en Catalunya empezamos a ver fútbol muy pronto, y ese equipo me generaba emociones que me conectaban al fútbol. Con los años te das cuenta de que no todos los equipos jugaban de esa manera y que aquello era algo extraordinario, que luego influyó en todo el fútbol español. Esa valentía, ese querer atacar continuamente, tener el balón... Yo siempre digo que cuando eres niño y juegas al fútbol, lo que quieres es tener el balón, no perseguirlo. Eso es lo que me atrapó.
¿El estilo de Cruyff es replicable y puede ser competitivo al máximo nivel a día de hoy? En Barcelona hay cierto debate sobre los riesgos de la línea adelantada...
Creo que es un debate bastante estéril, porque la historia demuestra que todos los grandes equipos de la historia han sido construidos con una idea atacante y de dominio. Johan lo implantó de una manera genial e intuitiva, no solo en el Barça, también el Ajax y la escuela holandesa. Y creo que hay contextos muy claros en los que cuanto más se ha alejado de ese modelo, peor ha ido. Defender hacia adelante y con la línea avanzada, tener el balón para dominar el partido, jugar con jugadores que abran el campo y que ganen el uno contra uno... Son principios que están presentes en prácticamente todos los grandes equipos de todas las épocas.
Es un entrenador con un estilo algo contracultural en el fútbol inglés más tradicional. ¿Guardiola ha ayudado a abrir un poco la mente?
Sin duda. Cuando Pep llegó a Inglaterra se ponía mucho en duda si iba a ser capaz de replicar lo que había conseguido en el Barça o en el Bayern fuera de esos contextos. El tiempo ha demostrado que sí, y que su influencia ha ido más allá de los resultados. Me consta, porque me lo ha contado gente de muchos clubes, que bastaba con ir a ver fútbol base: algo prácticamente impensable antes, como que los centrales se separen en los saques de puerta, ahora lo hacen prácticamente todos. No es necesariamente ni bueno ni malo, pero ha dado otra visión a una cultura siempre más directa, más de contacto. Y para mí, ir a Inglaterra también era un reto personal, probarme en una liga como la Championship, con menos influencia que la Premier de entrenadores extranjeros. Eso me ha hecho crecer muchísimo.
¿Cómo fue la adaptación?
En todas mis experiencias he tenido que aprender del contexto, no solo de la liga sino del equipo. Cuando me fui a Escandinavia pensaba que el fútbol nórdico era bastante homogéneo, y la realidad es que el sueco, el noruego y el danés no tienen nada que ver entre sí: cada uno tiene su historia y su tradición. En Inglaterra tampoco fue lo mismo entrenar al QPR, que tenía un presupuesto más limitado y luchaba por no descender, que al Leicester, con su trayectoria en Premier y jugadores con experiencia internacional.
Empezó en el fútbol catalán, en equipos como el Sabadell, el Rubí, el Sant Andreu o el L'Hospitalet, pero se fue muy joven al extranjero. ¿Por qué?
Disfruté mucho esa etapa en Catalunya. El Sabadell es un club que llevo muy en el corazón, pasé años muy buenos allí. También en Rubí, donde las cosas fueron muy bien. Pero al final, conociendo la Segunda B, entendía que era una categoría con mucho nivel donde muchos jugadores y entrenadores merecían estar más arriba, y quería probarme en un contexto diferente y una experiencia nueva. Cuando surgió la opción de Suecia, me atrajo mucho: una liga organizada, un país organizado, y podía expresarme en inglés sin necesitar traductor. Fui allí pensando que estaría un año o dos, y al final me quedé ocho temporadas en Escandinavia.
¿Y qué aprendió? En Suecia, Noruega, Dinamarca...
Se aprende de todo, y sobre todo lo disfruté. El fútbol sueco estaba muy influido por el inglés: entrenadores que llegaron en los años 70, como Bob Houghton o Roy Hodgson, cambiaron la mentalidad y lo llevaron del marcaje al hombre al 4-4-2 zonal. En Noruega el paradigma era totalmente diferente, muy marcado por Nils Arne en el Rosenborg y por Drillo, el seleccionador, con un 4-3-3 muy particular. Y en Dinamarca, donde esperaba encontrar el fútbol técnico de Michael Laudrup, me encontré con la liga más física de las tres, muy centrada en los duelos y en las presiones, por la influencia alemana. Pero más allá de lo táctico, aprendes de la gestión de clubes y vestuarios, que son completamente diferentes a lo que había vivido en España. Son aprendizajes que vas sumando y que te enriquecen como entrenador.
¿Es más difícil trasladar su mensaje en circunstancias de luchar por descenso que en caso de luchar por títulos o competiciones europeas?
He tenido la suerte de vivir ambas situaciones. Por ejemplo, el Aalborg era un club grande en Dinamarca que había ganado cuatro ligas en los 15-16 años anteriores, pero cuando llegué iba penúltimo. En esos momentos, imprimirles confianza es clave, fundamental. Pero mi idea de juego no cambió nunca, porque estoy convencido de que la manera que más me acerca a ganar es atacando, teniendo el balón. Sí que es muy importante entender las virtudes de los jugadores que tienes y encontrar las relaciones y situaciones en que pueden brillar. El mensaje de fondo cambia poco: creer en uno mismo, respetar al rival e intentar imponerse teniendo el balón y recuperándolo lo antes posible.
¿Le gustaría seguir en Inglaterra o preferiría volver a España?
Estoy abierto. Creo que estoy en un buen momento de mi carrera y todas las experiencias acumuladas me han hecho mejor entrenador. Quiero seguir mejorando. Desde la salida del Leicester han surgido posibilidades, tanto en Inglaterra como fuera, pero creía que el 'timing' no era el adecuado y me apetecía esperar a este verano. Vamos a ver qué sucede. Estoy abierto a volver a Inglaterra, me lo he pasado muy bien y la Premier sigue siendo el sueño de cualquier entrenador, pero también a volver algún día a España, donde creo que la cultura futbolística se adaptaría muy bien a mi idea. Como siempre, con la maleta preparada.
"Creo que Gordon puede aportar algo parecido a Raphinha. El reto para él en el Barça va a estar en el aspecto técnico"
Entrenador
Guardiola, Luis Enrique, Arteta, Carles Martínez... ¿Tiene la sensación de que en el extranjero se valora más al técnico español?
Es una realidad indiscutible que la figura del entrenador español está muy bien representada. No solo a primer nivel con esos nombres más Unai Emery, sino en muchas otras ligas. Julio Velázquez acaba de ganar la liga en Bulgaria, por poner un ejemplo. Creo que estamos bien valorados porque estamos bien preparados, porque allá donde vamos queremos adaptarnos, entender la historia del club, sacar lo mejor de los jugadores. A veces es fácil asociar el éxito a ganar una competición, pero consiste en cumplir los objetivos. Y también es un reflejo de que la liga española sigue siendo muy fuerte a nivel táctico y de comprensión del juego.
Conoce bien el fútbol inglés. ¿Qué tipo de jugador ha fichado el Barça con Anthony Gordon?
Es un jugador que ha crecido mucho en las últimas temporadas y ha sido muy importante en el Newcastle, un club que todo el mundo sabe que está en crecimiento. Es un perfil muy específico: sus puntos fuertes están tanto con balón como sin él, pero su gran virtud es atacar los espacios a la espalda de la defensa y la presión tras pérdida. Raphinha es un buen ejemplo de ese tipo de jugador que le da agresividad al equipo sin balón, y creo que Gordon puede aportar algo parecido. El reto para él va a estar en el aspecto técnico: el fútbol español, asociarse con jugadores como Pedri o Dani Olmo en espacios pequeños... Ahí estará la diferencia entre si triunfa o no en el Barça. Pero es un gran jugador que creo que puede ayudar mucho al equipo.
¿Se lo imagina también como falso 9?
Sí, es posible. Tiene velocidad, mucha movilidad y esa capacidad de atacar a la espalda de la defensa. En función de lo que busque Hansi en cada partido, seguro que también puede aportar desde ahí.
